sábado 28 de noviembre de 2009

Hoy

Hoy parece que le doliera el alma. Son pocas veces en el año que uno puede decir que está bien, que no tiene padecimiento alguno y que todo tiende a mejorar. El resto de los días, semanas, horas, meses, años, ella está impávida, esperando que llegue un rayo de sol para traerla de vuelta a la vida.

Hoy parece que le doliera el alma, y que la tristeza se la tragara completa. Que más que el dolor en la cabeza, algo pesa dentro de sí. A veces pienso que ese algo soy yo.

miércoles 25 de noviembre de 2009

UN DÍA PARA DEJAR EL CARRO EN CASA

Eran las cinco de la mañana y en Manizales las busetas iniciaban el primer recorrido. Los taxis esperaban que el bullicio de la ciudad los despertara requiriendo sus servicios. Un martes como cualquier otro, Manizales estaba viviendo el primer día donde los automóviles estaban vedados por sus habitantes. El primer día sin carro de la ciudad.

En la zona rosa de la ciudad, a la misma hora en que las busetas inician labores se encuentra Juan Diego Escobar, un joven de 18 años que estudia para convertirse en ingeniero electrónico. Los martes tiene clase de siete de la mañana en la sede La Nubia. En un día normal se levanta a las seis, y en media hora sale en carro, un Mazda 323 verde modelo 1992, para llegar en diez minutos a clase.

Sin embargo, el pasado miércoles 11 de noviembre ni Juan Diego ni sus compañeros motorizados pudieron darse el lujo de tener tiempo extra para dormir. Media hora antes del tiempo normal, Juan Diego se levantó para alistarse y coger buseta en la Avenida Santander. Cuarenta y cinco minutos más tarde estaba llegando a la Universidad.

La avenida Santander, la principal vía de transporte de la ciudad, estaba tan sola como un domingo en la tarde. Las busetas estaba llenas, los taxis se veían en todas las direcciones.

John Jairo Salazar, conductor afiliado a Socobuses, quién maneja desde hace 8 años una buseta azul que va desde Palermo hasta La linda inició su labor a las siete de la mañana. La ruta, que inicia en el control de busetas del barrio La Linda estuvo llena, cuenta, mientras conduce tranquilamente. “Pocas veces uno ve que las personas se montan a la buseta incluso cuando esta está llena, y hoy está pasando eso. Sobre todo yo he visto estudiantes y gente trabajadora”. Sigue conduciendo y en un lapso de 20 minutos la registradora de la buseta cuenta 14 personas.

El centro está menos congestionado, sobre todo la carrera 21 y la 24. Hay peatones y por primera vez, hay varias personas montando bicicleta en diferentes lugares de la ciudad. La convocatoria, que aunque fue poca y de bajo perfil, llego a los oídos de estudiantes y directivos de las instituciones universitarias, a las cuales estaba dirigido el evento.

Natalia Cañas trabaja en una pequeña asociación de ingenieros ubicada en el cable. Tiene una moto BW’s marca Yamaha. “Aunque creo que mi moto no hace tanta contaminación como un carro, hacer parte de una iniciativa medioambientalista como esta me mueve. Somos muchos los que esta ciudad tenemos vehículo propio, pero pocos los que somos consientes del daño que hacemos al usarlo”. Se monta en el colectivo que, afortunadamente para ella, tenía sólo un puesto libre, y se dirige afanosa hacia el trabajo.

Sin embargo, no todas las personas cooperaron con la causa verde. Una de ellas fue el mismo Secretario de Tránsito, Diego Franco Molina, que aunque irónicamente, su trabajo se centra en velar por una buena movilidad, no apoyó la idea, reclamando que era innecesario que la iniciativa del día sin carro se llevara a cabo en Manizales, porque aquí aun no superamos los niveles de contaminación.

El día sin carro no es para dejar de contaminar, sino para cooperar con el medio ambiente. No es necesario que los manizaleños no puedan respirar libremente en el centro o en la zona industrial como para decir que una iniciativa de esta naturaleza no valga la pena.

La Universidad de Manizales se tomó el día sin carro tan a pecho, que literalmente cerró todos los parqueaderos durante el día de la movilización. Las pocas personas que llevaron su automóvil tuvieron que encontrar un espacio provisional para aparcar. Las puertas completamente cerradas y ni un automóvil en los parqueaderos de la institución fueron el mejor ejemplo que la ciudad pudo tener.

La Universidad Nacional en su sede de La Nubia siguió el ejemplo de una manera no tan radical, donde al medio día el parqueadero estaba prácticamente desierto, con 20 carros de 100 que pueden ingresar. Juan Diego Escobar fue parte de las cifras. Uno de estos 80 carros que dejaron de funcionar era el suyo.

Sin embargo, en Universidades como la Autónoma o la de Caldas fueron pocos los adeptos, ya que entre dos y cuatro de la tarde, sus estacionamientos estaban prácticamente copados.

Pocos dirían que el día sin carro fue, en general, una medida popular y efectiva contra la contaminación auditiva y aérea. En Manizales y en sus vías se sintió la ausencia y el compromiso de los ciudadanos como parte de una muestra de conciencia con el medio ambiente. Pero unos pocos que se rehusaron a apegarse a la manifestación, como el mismísimo Secretario de Tránsito, estudiantes perezosos y algunos trabajadores que jamás se enteraron de la convocatoria sino hasta el día siguiente, cuando en los titulares de los medios locales apareció la recopilación de información.

A continuación, una serie de pequeñas historias de personas que vivieron el día sin carro, cada una a su manera.

TACONES AFANADOS

Son las 7:30 de la mañana. Ella se encuentra en la esquina del Centro Comercial Sancancio. Mira su reloj incesantemente y espera. El pie derecho se mueve imparablemente. Primero taconea y después se detiene por un momento para cambiar el ritmo. Pasa una buseta roja y se acomoda el morral, pensando que tal vez sea esta la que la lleve a la Universidad, pero no es. Han pasado 20 minutos y sigue en la esquina. Decide coger taxi y pagar más para llegar a tiempo a su destino. Una estudiante más que llegará tarde.

CAFÉ MAÑANERO

Son las 10 y media de la mañana en la Universidad de Manizales. En la entrada principal los guardias que normalmente están revisando los automóviles que entran al plantel están disfrutando de un café. Las puertas cerradas al parqueadero les dan la tranquilidad que necesitan para sentarse en la caseta y tomar café. Miran a los estudiantes que entran, saludan, devuelven el saludo y regresan a su café. Hoy no hay mucho trabajo, sólo revolver el azúcar del tinto.

CUIDANDO ESPACIOS

El vigilante del parqueadero de la Universidad Autónoma de Manizales está dirigiendo un automóvil hacia el espacio vacío, que se podría decir, es un tercio de todo el lugar. Mueve su pañuelo rojo y le grita al conductor que gire hacia la derecha, después hacia la izquierda y después que pare. “Quiébrela, quiébrela”. El conductor deja el vehículo en manos, o mejor dicho, ojos del hombre que hace contados segundos estaba gritándole que quebrara el timón.

MODA MOTORIZADA

Ingresa una moto a la Universidad de Caldas, en la sede Central. Una mujer, cerca de los 23 años se quita el casco y deja caer su morral abierto al suelo. Tiene afán. Acomoda la moto tan rápido como puede al lado de la portería número dos y se baja para recoger todas sus pertenencias. Cuando va en la mitad, mira su reloj y se paraliza por un par de segundos. Empieza a tirar todo a su morral y corre, dejando el casco en el timón de la moto y llevándose puesto el chaleco.

lunes 16 de noviembre de 2009

Si fuera

Si fuera palabra seria: Viento
Si fuera número seria: 5
Si fuera una hora seria: 10 de la mañana
Si fuera bebida seria: Margarita de Juan Sebastián Bar
Si fuera animal seria: Ballena
Si fuera algo de la casa seria: Ventana
Si fuera un invento seria: Molino
Si fuera una carrera profesional seria: Escritora
Si fuera una canción cual seria: Tchaikovsky: Swan Lake, Ballet Suite Op. 20
Si fuera una parte del cuerpo seria: La piel.
Si fuera flor seria: Diente de león.
Si fuera dibujo animado seria: Sakura Card Captor.
Si fuera una película seria: La vie en rose
Si fuera una fruta seria: Maracuyá.
Si fuera un recuerdo seria: El 24 de diciembre de 2000
Si fuera un insecto seria: Una libélula.
Si fuera color sería: Blanco.
Si fuera un sentimiento sería: Libertad.
Si fuera un defecto cual seria: Obsesión.
Si fuera un sentido seria: Tacto
Si fuera una fecha seria: cualquiera excepto los festivos.
Si fuera un juego infantil seria: Rayuela.
Si fuera un instrumento musical seria: La flauta traversa.
Si fuera una figura geométrica seria: Una estrella.
Si fuera un idioma seria: Francés.
Si fuera un país cual seria: Italia.
Si fuera uno de los 7 pecados capitales seria: Gula.
Si fuera un día de la semana seria: Miércoles
Si fuera una prenda de vestir seria: medias
Si fuera una comida seria: Chocolate.
Si fuera una frase seria: “Todo tiende a mejorar".

martes 3 de noviembre de 2009

Hoy me siento somnolienta. Puede que sea por el frío, por el vacío o por la ausencia. No lo sé. Estoy en la buseta. Hoy no quiero contar los colores que tienen las busetas, o mirar las placas de los carros que pasan velozmente por la ventana. Tal vez el té que tomé antes de salir tenía algo. Un somnífero. Nisiquiera presto atención a la música. Resultan beneficiados mis compañeros de la Universidad. No alego. Llego tarde y no digo nada. Saludo sin ganas y me siento.

Toda la buseta pensé esta pequeña historia. Sigo así. Aparentemente el té sigue arropándome bajo su efecto. Quiero arruyarme en las cobijas eléctricas calorosas.

lunes 2 de noviembre de 2009

Que bueno sería
que ese que dice ser tu dueño
leyera los poemas
en que tanto te nombro
y sin celos aceptara
que tienes otro dueño.

12 de marzo de 2008